Hospital Materno Infantil de Málaga: ¡Es la guerra!

April 22, 2010 por Delia Admin   Comentarios (0)

soldados juguete

Esta mañana he empezado el día leyendo un artículo en el Sur digital que ya solo el título provoca vergüenza ajena: Matronas y ginecólogos abren una guerra por la asistencia a los partos.

 

Tras un duro trabajo de analizar sus procesos de atención al embarazo, parto, puerperio y recién nacido, el Hospital Materno Infantil de Málaga ha aprobado una serie de medidas para la humanización de dicho proceso. Entre estas medidas se encuentra la de que las matronas sean las únicas responsables de la atención al parto normal. Solo se llamaría a un ginecólogo en caso de complicaciones.

 

Un parto normal o eutócico, según la Organización Mundial de la Salud es:

"Parto de comienzo espontáneo, de bajo riesgo, manteniéndose como tal hasta el alumbramiento. El niño nace espontáneamente en posición cefálica entre las semanas 37 y las 42 completas. Después de dar a luz, tanto la madre como el niño se encuentran en buenas condiciones”

 

Las matronas están profesional y legalmente capacitadas para atender un parto normal y la OMS recomienda que sean ellas las encargadas de atender ese tipo de partos.

 

El Materno ha decidido seguir esa recomendación y esto ha enfurecido a los ginecólogos del hospital, que consideran que se les retira una autoridad a la que tienen derecho. ¿Que ellos tienen derecho a esa autoridad? Pero bueno, que de lo que estamos hablando aquí es de ofrecer la mejor atención posible a las parturientas, no de que si aquí mandan ellos o dejan de mandar.

 

Las matronas, generalmente, son profesionales que prefieren la atención expectante del parto. Es decir, dejan que el parto se desarrolle sin intervenir, solo están pendientes por si algo va mal y entonces, y solo entonces, intervenir para ayudar a la madre y/o al bebé. Las matronas suelen dar más libertad a la mujer, de movimientos, de posiciones, de decisiones.

 

Los ginecólgos, por lo general también, son profesionales que practican una atención intervencionista del parto. Prefieren tenerlo todo muy controlado y hasta dirigido, por lo que los patos atendidos por ginecólogos suelen tener mayor índice de intervenciones. ¿Y cómo lo controlan? Pues teniendo a una mujer tumbada boca arriba en una cama durante varias horas, con la epidural para que no duela (y así está tranquila y no molesta mucho) y con oxitocina a chorro porque si no el parto se detiene, probablemente haya que "ayudar" al bebé a nacer, practicando una episiotomía, utilizando forceps, o dando un buen apretón al abdomen de la madre (práctica totalmente desaconsejada). O practicar una cesárea de urgencia porque el corazón del bebé no soporta las contracciones brutales que provoca la oxitocina sintética. Y entonces claro, "menos mal que me estaba atendiendo un ginecólogo". Lo que no saben muchas mujeres es que si desde un principio no le hubiera atendido un ginecólogo intervencionista, probablemente no hubiera hecho falta ninguna actuación para ayudar a nacer al niño.

 

Esta actitud de los ginecólogos es, hasta cierto punto comprensible. Son profesionales formados en la intervención, en casos de enfermedad o patologías de la mujer. Es tan comprensible que quieran actuar en vez de esperar, que los expertos en atención al parto normal han pensado que va a ser muy difícil cambiar esa actitud y por ello un parto en el que el profesional no tiene que hacer nada (es más, debe no hacer nada) es preferible que lo atienda uno que sea capaz de observar sin intervenir innecesariamente. Y este profesional es sin duda la matrona.

 

Claro que, también hay matronas intervencionistas, algunas por propia convicción y otras, obligadas por los estrictos protocolos hospitalarios. Pero también hay ginecólogos no intervencionistas, que entienden que la mujer es capaz por sí sola de traer un hijo al mundo y defienden la atención expectante del parto normal. Y al parecer, ese es el caso del Dr. Alberto Reche, jefe de obstetricia y ginecología del Hospital Materno Infantil de Málaga, puesto que ha sido quien ha firmado (junto al director del hospital, Pedro García Fortea) y por tanto ha aprobado esta guía de atención al parto normal. Este hecho también ha disgustado a los ginecólogos del Materno, pues se sienten traicionados por un colega.

 

La matrona, no me cansaré nunca de decirlo, es el profesional que debería atender a la mujer desde que tiene su primera regla hasta el final de su vida. Porque son las profesionales expertas en la salud de la mujer, no solo en lo relacionado con el embarazo y parto, también son un apoyo estupendo en la recuperación del suelo pélvico y la dura transición de la menopausia. EXPERTA EN LA SALUD DE LA MUJER. Y el parto es salud, es un acto fisiológico, no una enfermedad o patología.

 

Quiero aprovechar este espacio para felicitar al hospital por tomar estas medidas para favorecer que las mujeres tengamos partos mejores y más acordes con nuestras expectativas.

 

A los ginecólogos molestos les diría que ya está bien, que se comporten profesionalemente y reconozcan las evidencias científicas. Y que nadie les está haciendo de menos porque no atiendan partos. Son fantásticos tratando enfermedades, haciendo cesáreas y todas esas cosas. ¿Es que no tienen suficiente trabajo ya?

 

Y a las matronas: ¡Ánimo luchadoras! Las mujeres os estaremos eternamente agradecidas.

 

¿Y tú, tienes algo que decir sobre esta guerra? Seguro que sí.

 

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